[15.01.12]
[La Ola]
Esta obra de teatro ya tiene varias temporadas en su haber. Por razones de agenda no había podido darle el chance de engancharme. Me enteré de su vuelta a las tablas por una entrevista en televisión de esas que ves en automático mientras desayunas en la cocina.
Me causa mucha curiosidad lo conectados que podemos estar sin saberlo. Justamente ayer estaba hablando de la vestimenta por afiliación de grupo, ese fenómeno sociológico que “los rebeldes” no quieren aceptar aunque formen parte del sistema sin siquiera saberlo. Quisiera pensar que por ingenuidad, para no ofender.
Lamentablemente, de alguna u otra manera pertenecemos. Lamentablemente ser una isla es casi imposible, aunque algunos románticos queramos seguir creyendo que sí.
He pasado la vida huyéndole a los bandos, grupos, partidos políticos o religiones. Y es que la autocracia forma parte de casi todo lo que aborrezco. Eso no quiere decir que de alguna forma, consciente o inconscientemente, no haya sido parte de ella alguna vez. Es ingenuo creerse “especial” cuando al documentarte notas que actuamos casi como resultados de fórmulas matemáticas: predeciblemente. Triste pero cierto. Casi como saberse un robot que cree tener corazón, sentimientos y libre albedrío y de repente notas que en realidad has sido programado para creerlo.
La Ola va más allá. No es una obra para ir sólo a reír como ha venido mal acostumbrando el teatro nacional últimamente al público. Es una obra para pensar y discutir [aunque eso no quiera decir que las carcajadas falten]. En lo personal creo que es la mejor obra que he visto en mucho tiempo. Bien por Skena al rescatar lo que es el verdadero concepto teatral con esta pieza.
Me quito el sombrero ante el actor principal y aplaudo arduamente el trabajo de todo el equipo. ¡Bravo!
[foto/souvenir: flyer que lanza uno de los personajes al público]